miércoles, 10 de mayo de 2017

668

como no desplomarme ante su soberanía
si he visto el olor del mar por la noche
si mis huesos, mis nervios y mi carne
son ese dios que busco desesperadamente
verdaderamente he ido entonces lejos
de forma ingenua me adentre en el abismo
y ahora me gobierna la tormenta
la tormenta y el trueno me gobiernan

aquí mi convencimiento
mortales oid:

lo latente y lo patente
la trascendencia
reside en la conciencia intencional
como correlato intersubjetivo
de monadas con ventanas
que se intencionan y son afectadas
reciprocamente, anudadas, uncidas,
firmes, en su espesor y determinación
atando la carne del mundo
consigo misma.

apostata de los tecnicismos
me niego a creer
que somos simples cajas negras
¡o errores en los juegos del lenguaje!

somos el comportamiento del mundo
y aquello que lo recuerda,
y de aquello que se recuerda a si-mismo
en el acto de recordar
dónde las vivencias conocidas
se hunden en horizontes de indeterminación
y el futuro se muestra
como un halo de protensiones
lo que será después
y lo que siempre ha sido así

dónde la carne se anuda
con lo divino
el cuerpo con el alma
allí reside el único

duerme cómodo en la cuña
entre  la materia y la memoria.

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