estás pellizcándome el cuello
desde el lado de adentro me pinchas,
como si hubiera comido cardos
me quedo sin aire y mis ojos
no se cierran.
alérgico al manifestado embrollo
que no niega que te niego
pero no afirma la identidad
del sol con ella y el y mi.
Ella se vuelve planta
y el se vuelve piedra,
y hablan un amor con sus manos
que es como el funeral de mil cisnes
y quinientos patos
tal vez seiscientos.
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